Reivindicando el cambio generacional en nuestro rock

Reivindicando el cambio generacional en nuestro rock

ARTÍCULO DE OPINIÓN – Daniel Sancet Cueto

Publicado originalmente en ROCK MAP (Tu App de rock)

Me gustaría llegar a un bar, a cualquier bar de esos que siempre nos gustan, de esos en los que pasamos cada noche, y al entrar por la puerta no estuviese sonando una de esas canciones que llevan sonando desde hace quince años o más. Son canciones que a todos nos han gustado, canciones con las que hemos sudado y saltado al escucharlas en directo, canciones que nos han emocionado, canciones que hemos cantado dejándonos la garganta. Por supuesto, sin ningún lugar a dudas. Son canciones de grupos a los que hemos admirado, grupos que han llenado nuestras cintas grabadas, grupos que hemos escuchado en el coche, en la peña, en casa o en cualquier lado. Son nuestros grupos, los grupos que han marcado la vida de todo aficionado al rock en castellano desde hace quince años o más. Pero estaría bien saber qué se siente al entrar a un bar y escuchar una de Desakato, de Gritando en Silencio o de Insolenzia, y después una de Yeska, de El Cuarto Verde o de Dakidarría; y luego una de No Konforme, de Lilith o de Trance. Por decir algo, simplemente por decir algunos grupos que deberían sonar en todos los bares en los que suena rock en castellano.

Deberían sonar esos grupos y muchos más. Los bares deberían hartarse de pinchar bandas que están peleando, que se están dejando la piel y los bolsillos en la carretera por conseguir un sueño que no es otro que seguir haciendo canciones sin tener que preocuparse de hacer malabares para llegar a fin de mes. Vivimos en una sociedad domesticada, una sociedad que nos ha metido en la cabeza un miedo atroz a cualquier tipo de cambio, una sociedad que ha perdido la capacidad de distinguir entre lo que verdaderamente te gusta a nivel individual y lo que te gusta porque el resto de individuos dice que es bueno. Solo sabemos seguir a la masa. Y no, no nos engañemos, ni el rock camina contracorriente, ni el rock está al margen de modas, ni el rock ningunea al marketing. Siempre ha habido muchos (demasiados) intereses en el rock y, lamentablemente, lo puramente artístico nunca ha sido lo más importante. Por eso se repiten esquemas en lo musical, por eso falta originalidad a todos los niveles, y por eso los grandes tótems se mantienen erguidos. He escuchado millones de veces a gente que dice que tal o cual festival lleva repitiendo el mismo cartel quince años o más. Y es cierto, muy cierto. Pero si realmente el seguidor de rock en castellano quiere cambios, debemos empezar por pequeños gestos que estén a nuestro alcance. Como pedirle al camarero que se ponga una canción de Los Pirris, de Mala Reputación o de Alademoska; o de Poetas de Botella, de MalaNoche o de Penadas por la Ley; o de Tracción, de Nadye o de PL Girls; ahora todos los bares pinchan con ordenador así que la puede conseguir por Spotify o descargársela de donde sea. Seamos nosotros, como consumidores de rock en castellano, los que demandemos esas canciones, los que pidamos ese cambio porque realmente lo necesitamos.

Todos hemos crecido, soñado, besado, protestado, bebido y pensado con esas canciones que llevan años soñando en nuestros bares, en nuestros festivales, en nuestros coches, en nuestros ordenadores y en nuestras cabezas. Son grandes canciones, son grandes grupos. Pero si no empiezan a cambiar las cosas, el peso de los años impondrá una retirada más o menos progresiva y, por el camino, se van a ir quedando grupos que soñaron con vivir de sus canciones. Ya ha caído alguna generación, no permitamos que también caiga la generación actual de grupos de rock.

Vivir de tu música no es un sueño. Esa misma sociedad que nos domestica y que nos impone costumbres (musicales, televisivas, cinematográficas, estéticas…) para hacernos a todos iguales es la que ha impuesto desde hace años la idea de que montar un grupo es un hobby, un entretenimiento pasajero, algo que nunca puede llegar a ser una forma de vida. No estoy de acuerdo, no estoy para nada de acuerdo. Todo arte necesita de una profesionalización para que el artista pueda seguir trabajando en su oficio sin tener que ocupar parte de su tiempo en otra cosa que le reporte un sueldo a fin de mes. Debemos pelear por esa profesionalización del rock, una profesionalización que ha llegado a muchas otras vertientes artísticas pero no al rock. Cuando el rock en España viva esta profesionalización podremos ver cómo nos situamos al mismo nivel que otros países europeos o norteamericanos donde al rock se le respeta y se le considera una parte importante de la cultura. No podemos quedarnos de brazos cruzados esperando que ese cambio nos lo traigan desde arriba, las revoluciones se consiguen desde abajo y con pequeños gestos que terminan provocando grandes movimientos. Por eso, y por mucho más, pidamos al camarero que ponga la canción que escuchamos ayer en el Youtube, el grupo ese que acaba de sacar su tercer disco, aquellos que telonearon a noséquién el otro día y que te atraparon desde el primer momento. Si hacemos eso y volvemos a ir asiduamente a conciertos en salas de mediano o pequeño aforo, el rock en este país tendrá un horizonte de esperanza.

Yo creo en vosotros. Creo en los seguidores de rock en castellano. Creo que las cosas están cambiando y que entre todos vamos a conseguir esa profesionalización del rock para que nos sintamos orgullosos de nuestros grupos, de nuestros festivales, de nuestros bares. La escena rockera se construye entre todos y todos tenemos que cambiar nuestra forma de ver y de actuar para ello. Tenemos delante una generación de grupos de rock que tiene muchas cosas que decir, que ya no quiere repetir esquemas, que sabe lo que es pelear cada concierto. No permitamos que esta generación se quede en el olvido.

Salud y libertad compañer@s. Nos vemos en la victoria final.


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