Solo es un juego

Solo es un juego

RELATO CORTO – Daniel Sancet Cueto

Fotografía: Lixx; Málaga

A veces lo prohibido es tan tentador que resulta imposible mirar para otro lado. El deseo es algo imposible de controlar. Suele suceder con demasiada frecuencia que aquello que no podemos tener lo queramos con más fuerza, es como cuando era pequeña y siempre prefería los juguetes de mi prima que los míos… en realidad tan solo quería que fuesen míos precisamente porque nunca iban a dejar de ser de ella. Y yo los quería solo para mí.

Yo la verdad es que no suelo pensar mucho en estas cosas pero el otro día Luis me hablaba de todo esto por el chat de facebook. Dice que un deseo prohibido es como una droga suministrada en pequeñas dosis de la que siempre quieres más. Y después de pensarlo mucho creo que tiene toda la razón.

Luis es amigo de mi novio desde que eran unos críos. Yo lo conozco desde hace casi cinco años, aunque tengo la sensación de conocerlo de toda la vida. Hay personas que saben escuchar muy bien y Luis es una de ellas. Así que hemos compartido tantas conversaciones que puede que sea una de las personas que mejor me conocen. La mejor forma de conocer a una persona es escucharla y yo soy una chica que si se siente cómoda no para de hablar ni un segundo. Se lo cuento absolutamente todo. Y él a mí también.


Extracto de frases que me ha escrito por el chat de facebook:

Me he dado cuenta de que cada vez me cuesta más trabajo dejar de mirar tu ombligo. Disfruto observándote en silencio. No se lo digas a éste pero cuando estoy contigo se me olvida que eres la novia de mi mejor amigo. No te confundas, nunca voy a ir más allá, pero tienes el mejor cuerpo que he visto en mi vida. Me vuelves loco, pero ya sabes que no soy peligroso.


Ciertamente no es peligroso. Tan solo es peligroso con lo que dice, me mira fijamente y me empieza a hablar con tanta sinceridad que no puedo evitar ponerme nerviosa. Es un nerviosismo casi adolescente, esa sensación que camina entre la alegría y el miedo y que al cabo de las horas deja un poso de remordimiento irracional que nunca consigo entender. Nunca ha ido más allá de las palabras, nunca ha intentado besarme, nunca ha intentado verme desnuda ni nada por el estilo. Y sin embargo sus frases clandestinas se convierten en un juego prohibido entre nosotros dos. Y me encanta, he de reconocer que me encanta.


Conversación de ayer en el chat de facebook:

No puedo dejar de pensar en la foto que me enseñaste. Esa que sales entre sombras, casi a oscuras. Me hipnotiza tu espalda desnuda. El mero hecho de saber que no llevas nada y que justo al otro lado de la cámara podría llegar a ver el espectáculo más maravilloso del mundo. Es el deseo de lo prohibido. Podría matar por saber la realidad de tu pecho desnudo. Dejar de imaginar tus pezones y guardarlos para siempre donde se almacenan los recuerdos imborrables. Me callo. Perdona. Pierdo la razón y digo cosas que no se pueden decir. Sigamos guardando silencio.


Los juegos no son peligrosos, los juegos son divertidos. Por eso a veces, solo a veces, me gusta ser un poco mala y le tiro de la lengua. Para que me siga diciendo esas cosas, para que siga alimentando el deseo. Me gusta saberme deseada. Creo sinceramente que a todos nos gusta sabernos deseados. Y eso no es malo. Aunque guardemos silencio, aunque nadie sepa nada de nuestro juego, aunque nunca dejemos que la realidad contamine la imaginación. Los juegos son maravillosos.


Mensaje de washapp:

No se lo digas a nadie pero ayer soñé que me enviabas una foto desnuda. Mentira. No ha sido un sueño. Es un deseo.


Y pensé en enviarla. Solo fue durante unos segundos pero pensé en enviarle una foto sin censura. Luego solo le puse que estaba como una cabra y salí a hacer la compra. Esta noche cenaremos los tres, como todos los viernes. Luego veremos una peli, nos tomaremos unas cervezas, fumaremos y hablaremos hasta que el sueño se nos eche encima y Luis se vaya a su casa. No me pondré sujetador. A ver si tiene suerte y cumple su deseo. Después follaré con mi novio con la excitación de pensar que siempre hay un par de ojos buscando devorar mi cuerpo con deseo.

Solo es un juego.


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