DÍA 5 – Diario de Grabación

Ayer estuvimos hasta tarde reunidos en asamblea. Teníamos como faena poner los títulos de las canciones. Todos juntos. Reunidos alrededor de una diminuta mesa. Con las letras delante de nuestros ojos. Leyéndolas con detenimiento. Sumergiéndonos en cada significado. Y hablando. Opinando. Pensando en conjunto. Pensando a una sola voz. Nos dieron las 2 de la mañana. Solo bautizamos a cuatro de ellas. Pero había que dormir, en unas horas arrancaban las guitarras de Miguel. Seguiríamos con los títulos de las canciones otro día, nuestras cabezas no daban para más.

El sueño nos devoraba al arrancar el día, a todos menos a uno. Miguel se ha levantado antes que nadie, se ha dado una ducha con agua fría, se ha mirado en el espejo y ha visto al músico del grupo, ha visto a una persona que siente cada acorde como cada latido de su corazón, alguien a quien la música le sale con la misma facilidad que respirar. Y ha sonreído. Porque Miguel siempre sonríe, y si no sonríe es que algo va mal. La mañana anunciaba que nuestros pasos serían buenos. Todos estábamos contagiados de la felicidad que emanaba de Miguel, una felicidad desbordante porque hoy le tocaba grabar, hoy su guitarra iba a rugir, hoy sus dedos iban a hacer magia. Una vez más.

Desde el minuto uno nos ha dejado a todos con los ojos abiertos como platos. Sí, convivimos con él todos los días, escuchamos su guitarra en todo momento, ¿y qué? ¿Qué importa? ¿No se puede ver la genialidad de aquel con el compartes todos tus minutos, todos tus sueños? Pues sí, claro que se puede. Palabra.

Las guitarras de Miguel han volado a lo largo de la mañana, sin que las palabras puedan estar a su altura. Así que nada. Que han sido unas cuantas. Que ya las escucharéis, que no os contamos más. Y que después nos hemos ido a comer en nuestro parque abandonado. Despliegue del camping y a saborear la deliciosa ensalada de patatas con vinagreta especial que nos ha preparado Félix (Jorge se encargaba del catering pero la hoja de un despistado cuchillo se paseó ayer sobre la yema de uno de los dedos de su mano. Hoy está mejor, no sufráis. Aunque no está preparando la cena…). En nuestro café de parque hemos tenido invitado de lujo, el Iker se ha venido con nosotros a tomarse el café con gotas de rigor. Muy majos todos sentadicos en nuestro rincón.

Miguel ha seguido a la tarde. Con la misma eficacia y naturalidad, sonriendo y bromeando como si en realidad estuviese tocando la guitarra con unos amigos. En realidad era eso: estaba tocando la guitarra con unos amigos.

Hoy hemos tenido varias visitas. Por la mañana hemos recibido a la familia. Roberto, Pili y Naroa, siempre es gustazo verles y compartir nuestros ratos con ellos. Noah e Iris también se han dejado ver, y el pequeño Noah parece que cada vez se siente más insolente, ya anda de brazo en brazo con esa mirada tan viva que deja sin habla. También se ha pasado Alfredo y Juncal. Nos encanta sentir que nos han abierto las puertas de sus vidas, aunque solo sea por unos días. Y por último ha aparecido Kutxi Romero que nos ha estado hablando de la última gira de los Marea, de la vida y de esas cosas. A gusto.

Y nada, ya para casa que hoy podemos dejar de mirar el reloj de reojo. Mañana están en huelga los despertadores. La noche puede bailar sin temores. Mañana nos han invitado al concierto de los Barricada en Ribaforada, así que para allá que nos iremos.

Hasta el lunes amiguitos (que diría Miguel). Sed todo lo mal@s que podáis (que diría Sancet).

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