DÍA 9 – Diario de Grabación

Estamos en la recta final. Por un lado nos da mucha pena, ya que no os podéis imaginar lo importante que es para nosotros estar junto a Iker, por todo lo que nos aporta como músico y como productor pero sobretodo por la unión que tenemos con él. Es nuestro amigo, sencillamente eso, y por eso nos da pena entrar en esa recta final y pensar que en nada nos marcharemos…

Ayer nos acostamos pronto, las voces tenían que estar descansadas para el día de hoy, así que ni nos pusimos a poner los nombres a las canciones ni nada de nada. Sancet e Isabel a la cama pronto, los demás aguantaron un poco más.

A primera hora de la mañana nos hemos puesto con la canción que cerrará el disco, la canción más bonita que hayamos hecho en nuestra vida, en plan tranqui, envuelta en un ambiente relajado, melancólico. Iker primero se ha sentado al piano, luego ha metido un chelo, después un acordeón y, por último, un violín. Ha sido emocionante ver cómo Iker moldeaba con sus manos de artesano una canción que había nacido de la más absoluta sencillez, los ojos de Isabel se han poblado de esas lágrimas que nacen del más puro sentimiento. Todo eran buenas señales. También le ha pedido a Chuan que se pusiese a chasquear los dedos marcando el ritmo de una de las partes. Y cuando ya estaba completamente vestida la canción, Sancet se ha arrimado al micro, ha cerrado los ojos y ha vaciado todos los sentimientos que ha podido juntar. Y después Isabel, hoy era el día en el que Isabel y nos ha dejado noqueados desde que ha abierto la boca.

Isabel se convierte en gigante delante del micrófono, consigue envolver con su voz cada rincón del alma y transportarnos a lugares que ni ella misma imagina. La canción más tranquila del disco podía ser una buena opción para arrancar la grabación de sus voces. Y lo ha sido. En cuanto ha soltado la primera frase Iker ha mirado a Sancet y ha dicho: joder, qué de puta madre. Tan sólo eso. No hacía falta nada más, ya sabíamos que iba a cantar como solo ella sabe hacer.

Con esa canción terminada y los sentimientos a flor de piel nos hemos ido a comer con Iker, Iris, Noah, Sergio y sus dos sobrinos. No podíamos haber elegido mejor compañía. Seguramente Iker nunca pueda adivinar hasta qué punto ha sido importante para nosotros el hecho de que nos haya pedido compartir esta comida con él y con los suyos. Porque nos sentimos parte de los suyos, él es parte de nosotros, y eso solo surge del cariño, de la simpatía, de la vida.

Por la tarde ha seguido Isabel a pleno rendimiento, sobrevolando nuestras cabezas con su voz cargada de matices. Susurrando o llegando hasta muy alto, arañando o acariciando, pero siempre certera, siempre rockera, siempre insolente. Ella se mostraba sorprendida por hacer muchas tomas a la primera, por su perfecta afinación, por las palabras de Iker. Nosotros no, a nosotros ya no nos sorprende nada de Isabel, por mucho que crezca, por mucho que nos emocione.

Y cuando nos hemos querido dar cuenta, muchas de sus voces estaban terminadas, muchas de nuestras canciones cantaban y bailaban. Romperás la norma y la moral, es más divertido calcular el salto y asaltar al enemigo. Uno de esos estribillos que se va a clavar en vuestras cabezas. Y mucho más. Ya lo veréis.

Sabemos que lo decimos mucho, pero es una auténtica gozada contar con Iker en el equipo. Lo admiramos tanto como le queremos como amigo. O sea, mucho más que mucho. Él está contento con el disco que tenemos entre manos. Nosotros también.

Antes de marcharnos Iker ha dado instrucciones estrictas a Sancet e Isabel: hoy de nuevo temprano a la cama para dormir las horas necesarias. Mañana hay mucho trabajo de voces por delante. Ya os contaremos

Y aunque esto huele a despedida todavía queda mucho por delante. A la cama cuanto antes y soñad con lo que más deseéis.

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