Diario de Gira (III)

Madrid y Vallekas (27 y 28 de feb.)

 

Fin de semana de auténtico lujo en Madrid, nunca pensé que diría esto pero cada día me gusta más Madrid, sobretodo por la gente que nos rodea cada vez que la pisamos.

En esta ocasión la expedición salió dividida. El viernes por la mañana arrancamos Félix y yo para poder atender algunas entrevistas. Llegamos alrededor de las 12:00 y nos pasamos por las oficinas de HeavyRock-MariskalRock-Kerrang en donde nos atendieron estupendamente (como siempre que vamos). La entrevista para HeavyRock nos la hizo Patricia, joven y guapa periodista que sabe hacer bien su trabajo, estuve muy a gusto con ella. Después, el gran Mariano Muniesa, uno de los periodistas míticos de nuestro rock, se puso al mando de la grabadora de la Kerrang y me disparó una seie de preguntas inteligentes y bien conducidas hacia terrenos musicales y culturales; intuyo una buena amistad con este personaje con el que sentí conectar y deseé poder pasar mayor tiempo de agradable conversación. Cuando estava con Muniesa llegó el amigo Txus de los Mago y tras darme uno de esos abrazos sinceros y efusivos que da él, y sorprenderse por mi presencia en los Madriles, em echó la bronca por no avisarle de los acústicos de la semana anterior ya que quería ejercer de presentador del acto (mil perdones amigo, no quise ponerte en un compromiso, para la próxima vez), pasó como una exalación y se metió en la radio donde se dedicó a hablar de nosotros (sobre todo de Isabel) y a ponernos por las nubes, gracias mil veces. Al acabar con Muniesa me tocó pasar a la radio donde me esperaba uno de esos mitos que deberían premiar cada día por su esfuerzo y dedicación: Mariskal Romero, todo un alarde de memoria viva de nuestro rock, de análisis certero y de apoyo en los momentos en los que una banda necesita apoyo (o sea, siempre); hablamos de todo un poco, escuchamos cuatro canciones de nuestro disco y nos recomendó a todos sus oyentes. Un placer.

Tras comer, ya en compañía de nuestra Merchan-Girl, Cris, nos fuimos un poco de turismo al Parque del retiro, luego al local de nuestros hermanos Luter y a la sala a probar sonido y a juntarnos con el resto de la banda.

A las 22:15, en punto, salimos a escena y, aunque en ese momento la entrada era escasa, al tercer tema ya había un ambiente aceptable. Estábamos algo tensos, por eso de tocar en la capital y abrir con el ambiente un tanto frío, pero en cuanto pisamos el escenario se nos olvidó. Tuvimos algún que otro problema técnico con un cable de guitarra pero tiramos hacia adelante. A la gente le gustó (o eso nos dijeron) y nosotros con ganas de volver a Madrid donde siempre es un placer tocar.

Los Luter abrieron la puerta grande, con la gente disfrutando y cantando cada una de las canciones. Son un trío perfecto que se merecen dar un gran salto con el próximo disco. Lo darán, seguro.

Al día siguiente, algo cansados aparecimos por el Rock Stone Bar con el tiempo apretándonos las clavijas. El concierto comenzó con Sir Integra, o sea nuestra gran amiga Lucía acompañada por su guitarra. Me sorprendió tan gratamente que no me puedo quitar una de sus canciones de la cabeza, una artista muy recomendable que debéis ir a ver si tenéis ocasión de ello.

Para este bolo estuvimos más centrados, sin nervios, casi un ensayo con un centenar de personas delante. Lo pasamos de puta madre y conseguimos que la peña no apartase los ojos del escenario, trabajo bastante complicado si tienes un bocata delante (yo no lo haría, palabra). Por allí se pasó Jon Marín (Los+Mejores) y su chica para darnos un abrazo y mostrarnos una vez más su apoyo (me quito el sombrero ante tí, amigo). El Trapa se portó genial con nosotros, y, además, prometió echarnos una mano para meternos en el mítico Hebe (ya me muero de ganas de estar en ese escenario).

Los cuerpos comenzaban a mostrar flaqueza pero todos marchamos para el Hebe donde el ambiente siempre es el que nos gusta a nosotros: rock en castellano y buen rollo. Vivimos risas y momentos inolvidables, subidas de tono, calenturas, y tembleques en el pulso que impiden disparar fotos a tiempo (Luteeeer, pasame esa foto, mamón). Aunque la expedición siguió la noche en el Excalibur algunos nos quedamos por el camino (los años no perdonan).

Al día siguiente domingo, comida en casa de Silvia que nos acogió durante todo el fin de semana a todos nosotros (con todo lo que supone de trabajo y demás ya que somos un montón). El regreso a casa nos traslada también a la realidad de los curros, los turnos de trabajo, los estudios, los madrugones… buf.