Diario de gira (XIV)

Romancos (3 jul.)

El pasado sábado volvimos a la carretera después de un mes de trabajo de local sacando nuevas canciones. Era la primera vez que actuábamos en la provincia de Guadalajara y nos hemos quedado con exceletes sensaciones y muy contentos por la respuesta de la gente. Volveremos lo antes posible.
El Rockmancos Festival suponía toda una novedad para nosotros y llegábamos sin saber lo que nos íbamos a encontrar, una vez allí todo perfecto: un pareje extraordinario, un buen escenario con gran amplitud, buen sonido, la gente respondiendo de forma espectacular y toda la organización fenomenal, tanto la Asociación El Hornajo (todos de quitarse el sombrero, especialmente Santi) como el ayuntamiento (el alcalde tuvo el noble gesto de acercarse después del concierto a felicitarnos por nuestras canciones y nuestro mensaje).
Nos juntábamos de nuevo con nuestra familia más cercana, con Luter, Jandri y Fauno y, obviamente, nada más llegar nos convertimos en ese ente homogeneo que somos y que podríamos denominar como Carcajada.
Tocábamos los segundos y aunque hubo cierta polémica al principio a la que, como buenos macarras que somos, no le damos ninguna importancia ya que no deja de ser detalles circunstanciales de la vida del músico; no nos dejamos pisar, qué le vamos a hacer si nos gusta lucir dientes afilados.
Nada más arrancar nuestro bolo la gente se acercó al escenario, llenó nuestra vista y comenzó a saltar, a cantar estribillos y a prestar atención a nuestros quehaceres. Muy contentos. En las primeras filas los más devotos peleaban por una pua de Isabel y le suplicaban un beso, al final se tuvieron que conformar con pasearme por encima de sus cabezas. Una gente de puta madre.
Después de nosotros un bingo para recaudar dinero para continuar con este festival y, acto seguido arrancaba ese gran músico con gran banda respaldándole. Luter, como es habitual, brilló con fuerza y sus canciones sonaron con la calidad que solo ellos saben poner encima del escenario.
La noche terminó con versiones en castellano de un joven grupo de Guadalajara, lamentablemente no recuerdo el nombre, ya editaré la entrada cuando lo descubra.
Y nada más, sonrisas, tragos y abrazos, fotos para el recuerdo (que ya iremos colgando) y la sensación de estar muy a gusto compartiendo bolos con Luter… y los que nos quedan.