El viaje de ida

Ya estamos en Pamplona, esa es la noticia de hoy. El viaje arrancó, como siempre, con mil olvidos, regresos a casa y retrasos tras retrasos. En la línea habitual de la Insolenzia.

Benito, Isabel, Chuan y yo conformábamos esta primera expedición hacia nuestro nuevo disco. Txarrena a toda tralla en la furgoneta y, después, los Marea. Siempre empapándonos de buen rocanrol.

Nuestra base de operaciones, nuestro hogar durante estas semanas, está en Barañáin, al lado de Pamplona. Nada más poner pie en tierra comenzaron los problemas para Chuan.

Estos días no os hemos contado todo sobre las penurias de Chuan, no lo hemos contado por no trasladar nuestras preocupaciones. Sí que os dijimos que hace una semana apareció una tendinitis en su brazo izquierdo pero ha habido mucho más… Un par de días después llegó a la Casa de la Poesía ataviado con una muleta y una mueca seria en su rostro. Escayolada su pierna izquierda, lesionado de su tobillo, con su grabación en peligro. El diagnóstico del doctor era claro: reposo absoluto durante quince días. En sólo seis tenía que comenzar a grabar.

Como estamos acostumbrados a enfrentarnos a mil problemas mantuvimos la calma, y más aún cuando Chuan nos miró a los ojos y nos dijo: “no os preocupéis, me arrancó la escayola y a grabar”. Le hemos tomado la palabra y aquí estamos, en nuestra nueva casa, con un Chuan cargado de optimismo y ganas de comerse el mundo. No importa su “Enfermedad del lado izquierdo” (guiño literario al gran Baco), la Insolenzia es mucho más fuerte.

Hoy poco más que contar, estamos ilusionados y con muchas ganas de pisar El Sotano Estudio, de comenzar a trabajar duro bajo las órdenes de Iker, de que nuestro nuevo disco empiece a tomar forma. Me quema el sabor de tus ojos, y es de ganas de compartir nuestras entrañas con vosotros.

Nos leemos.